28 febrero 2010

Crítica de Donde viven los monstruos (Where the wild things are, 2009)

Sinopsis: El pequeño Max se siente solo e incomprendido. Tras discutir acaloradamente con su madre, sale corriendo de casa y acaba en un misterioso bosque habitado por extraños y fascinantes monstruos.

A priori: La combinación de tener al gran Spike Jonze tras la cámara en su tercer trabajo tras las fascinantes cintas Cómo ser John Malkovich y Adaptation y la adaptación de uno de los cuentos infantiles más influyentes de Estados Unidos crearon en mi unas expectativas difícilmente cumplibles.

Opinión: Jonze ha sabido combinar hábilmente su etiqueta de director "rarito" con la inocencia de una narranción para infantes.

Conseguir alargar una historia original que sólo constaba de dos párrafos no es tarea fácil, y esto ha provocado altibajos en la adaptación cinematográfica. Conseguir la atención del espectador durante 101 minutos no es tarea fácil, y pensar que cada vez que aprietas el rec estás captando arte maestro en celuloide puede provocar lo que le ha pasado al director, que cae en la autocomplacencia y la reiteración.

Los personajes están definidos de una forma bastante ambigua, por lo que no entendemos muchas de las decisiones que toman o actitudes que toman ante las circunstancias. Quizá si hubiera "etiquetado" más a cada monstruo con un rasgo de personalidad la narración hubiera sido más coherente y por lo tanto interesante.

Tampoco la conclusión final o moraleja que toda fábula infantil debe tener queda clara, por lo que la forma acaba por ensombrecer un contenido vacuo entre tanta pirotecnia audiovisual.

Por otra parte la elección musical, que pendulea entre melodías infantiles y tonalidades misteriosas y hasta terroríficas, está integrada con maestría en cada plano y movimiento de cámara. Se nota que Jonze es todo un profesional curtido en el mundo del videoclip.

Lo mejor: La actuación del niño Max Records, que consigue transmitir la rabia, la pasión y la alegría con suma facilidad nata. La fotografía y su juego de contrastes y tonalidades, así como la integración de la banda sonora en la misma nos transportan a un mundo onírico en el cual volvemos a sentir la libertad y la inocencia de la infancia.

Lo peor: La irregularidad de la narración, con momentos de tedio, incomprensión e incluso contradicción de la interactuación entre los personajes. No se comprende bien qué aprende cada uno ni cómo se puede extrapolar a la vida cotidiana. Y eso en un cuento infantil es una falta que no se puede permitir ni el mismo Jonze (co-firmante del guión junto con Dave Eggers).

Puntuación: * * *